Nuevas películas de Disney: el futuro

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Disney aprovechó su gran escaparate de D23 2026 para enseñar buena parte de lo que prepara para los próximos años.

Hubo secuelas, regresos esperados y algunas historias nuevas. Pero, mirando más allá de los nombres conocidos, hay novedades y un elemento fundamental que conecta casi todos estos proyectos: la tecnología.

Las nuevas películas de Disney pasan por prácticamente todos los rincones de la compañía. Walt Disney Animation Studios, Pixar, Marvel, Lucasfilm y las producciones de acción real tienen proyectos en marcha. Frozen 3, Zootopia 3, Los Increíbles 3, Coco 2, Ghost Market, Gatto, Clay, Hexed, Lilo y Stitch 2, The Bluey Movie, Ice Age: Boiling Point, la nueva película de Los Simpson, Enredados, X-Men y Star Wars: Starfighter forman parte de un calendario que se extenderá durante varios años.

Próximos estrenos Disney

Buena parte de esta evolución tecnológica no ocurre únicamente en lo que vemos en pantalla, sino también en las herramientas con las que trabajan los estudios. Un buen ejemplo es OpenUSD, la tecnología desarrollada originalmente por Pixar para describir, organizar e intercambiar escenas 3D complejas durante una producción. Hoy se utiliza como una pieza importante en numerosos flujos de trabajo de efectos visuales y animación, facilitando que artistas y distintas herramientas trabajen sobre mundos digitales cada vez más grandes. Pixar mantiene además el proyecto como tecnología abierta, lo que permite seguir de cerca cómo estas soluciones nacidas para el cine terminan extendiéndose mucho más allá de una sola película.

Y detrás de todos ellos hay una maquinaria técnica enorme que normalmente pasa desapercibida.

Hacer una película de animación o una gran superproducción se parece cada vez más a construir un mundo digital desde cero. Hay renderizado, iluminación virtual, simulaciones físicas, captura de interpretación, composición, efectos visuales y herramientas que ayudan a crear escenarios enteros.

Disney todavía no ha explicado qué tecnologías concretas utilizará en cada producción. Conviene tenerlo presente para no confundir expectativas con anuncios oficiales. Aun así, lo mostrado en Anaheim permite hacerse una idea de algunos de los retos que tendrán por delante sus equipos.

Nuevas películas de Disney: animación al límite

Frozen 3 será uno de los grandes escaparates de Walt Disney Animation Studios. La tercera entrega llegará a los cines el 24 de noviembre de 2027 y continuará la historia de Anna, Elsa, Kristoff y Olaf. Durante D23 se enseñó material relacionado con la boda de Anna y Kristoff, un nuevo viaje de Elsa y una misteriosa antagonista.

Volver a Frozen también significa enfrentarse otra vez a algo que parece sencillo hasta que uno piensa en cómo se hace: nieve, hielo, agua y magia compartiendo pantalla.

La nieve digital, por ejemplo, no es simplemente una superficie blanca. Se hunde bajo los pies, se acumula, se desprende, refleja la luz y puede quedarse pegada a objetos o ropa. Si además añadimos vestidos, cabello en movimiento y la magia de Elsa, una escena aparentemente sencilla puede esconder una cantidad enorme de cálculos.

Ahí estará parte del interés de Frozen 3: ver cuánto han avanzado estas herramientas desde la primera película de 2013 sin que Arendelle deje de sentirse como Arendelle.

Porque innovar no siempre significa inventar algo que nadie haya visto. A veces consiste en hacer que decenas de sistemas trabajen juntos y que nosotros, sentados en el cine, ni siquiera pensemos en ellos.

Zootopia 3 fue otra de las confirmaciones de D23. Disney prepara una tercera aventura de Judy Hopps y Nick Wilde, aunque todavía no hay fecha de estreno anunciada.

Zootopia es un pequeño dolor de cabeza tecnológico en el mejor sentido posible. Su ciudad está llena de animales con tamaños, anatomías, pelajes y movimientos completamente diferentes. No se anima igual un ratón que un elefante, y tampoco responde igual su pelo a la luz, al viento, a la humedad o al contacto con la ropa.

Las herramientas actuales pueden automatizar una parte de ese trabajo, pero hay una línea que Disney tendrá que vigilar: más precisión no siempre significa una imagen mejor. Si todo se vuelve demasiado realista, puede desaparecer parte del encanto estilizado de la película.

La propia ciudad ofrece otro reto. Cada distrito está pensado para sus habitantes y, si esta tercera entrega amplía el mapa, habrá que llenarlo de tráfico, vegetación, edificios, multitudes y pequeños personajes que hagan sentir que el lugar está realmente vivo.

Los Increíbles 3 traerá de vuelta a la familia Parr. Pixar mostró nuevo arte conceptual y situó la película en el verano de 2028, con los hijos ganando peso dentro de la historia.

Aquí la tecnología tiene un terreno especialmente divertido para jugar. Cada miembro de la familia obliga a resolver problemas diferentes: elasticidad, velocidad extrema, invisibilidad, campos de fuerza y, por supuesto, ese catálogo imprevisible de poderes que es Jack-Jack.

Lo curioso es que Los Increíbles nunca ha intentado parecer real. Y ahí está precisamente el reto.

Pixar dispone ahora de herramientas muchísimo más avanzadas que cuando estrenó la primera película, pero tendrá que utilizarlas sin cargarse su estética retrofuturista, sus geometrías exageradas y esos personajes que parecen diseñados con unas pocas líneas muy claras.

Las escenas de acción también podrán ser mucho más complejas. Fuego, humo, destrucción, partículas y deformaciones pueden convivir dentro de un mismo plano. El peligro es bastante sencillo: que haya tantas cosas ocurriendo que no sepamos dónde mirar.

Coco 2, prevista para noviembre de 2029, recuperará a Miguel ya convertido en adolescente. Pixar mostró una primera aproximación al personaje y confirmó también el regreso de Ernesto de la Cruz.

Representar a un personaje conocido unos años después tiene más dificultad de la que parece. Miguel debe haber cambiado, claro, pero tiene que seguir siendo Miguel.

El Mundo de los Muertos será otro buen lugar para comprobar cuánto han avanzado las herramientas de Pixar desde 2017. La primera película ya tenía escenarios enormes, multitudes, colores intensos y miles de puntos de luz. Una década larga de evolución tecnológica abre la puerta a imágenes todavía más ambiciosas.

Pero hay una trampa. Añadir más luces, personajes y detalle no convierte automáticamente un plano en algo mejor.

Coco 2 puede demostrar justo lo contrario: que la tecnología funciona de verdad cuando ayuda a una mirada, una expresión o una escena emocional. Si el público se olvida de que detrás hay millones de cálculos, probablemente los artistas hayan hecho bien su trabajo.

Pixar y Disney buscan mundos diferentes

Ghost Market es uno de los proyectos más curiosos presentados por Pixar. Prevista para 2028, esta historia original nos llevará hasta un mercado sobrenatural lleno de fantasmas. En un calendario cargado de secuelas, que Pixar siga reservando espacio para mundos nuevos es una buena noticia.

Y los fantasmas dan bastante libertad.

No tienen por qué respetar las reglas de un cuerpo normal. Pueden ser transparentes, deformarse, atravesar objetos o reaccionar de maneras imposibles a la luz. Ahí entran efectos volumétricos, partículas, refracciones y muchas otras herramientas.

El problema será evitar que todo termine pareciendo una demostración de software. Los efectos tendrán que tener personalidad y responder al estilo de la película.

Ghost Market puede ser uno de esos proyectos donde arte y programación resulten difíciles de separar. Primero se decide cómo debería comportarse ese mundo imposible. Después hay que construir las herramientas necesarias para que esas reglas puedan repetirse durante cientos o miles de planos.

Gatto, prevista para 2027, es otra propuesta original de Pixar. Enrico Casarosa, director de Luca, está detrás de una historia ambientada en Italia y protagonizada por Nero, un gato negro.

Todo apunta a que su personalidad visual será una parte importante del proyecto.

Pixar lleva tiempo alejándose de la idea de que la animación 3D tiene que parecer cada vez más real. Paradójicamente, ordenadores mucho más potentes permiten hacer películas que parecen más artesanales. Se pueden imitar pinceladas, ilustraciones, texturas o pequeñas imperfecciones que antes eran difíciles de mantener de forma consistente durante una película completa.

Gatto puede avanzar precisamente por ese camino. El futuro de la animación no tiene por qué ser una carrera hacia el fotorrealismo. También puede consistir en conseguir imágenes más personales.

Clay fue otra de las sorpresas vinculadas a Disney Animation. Se presentó como una nueva película original y, aunque todavía conocemos pocos detalles, su presencia entre tantas franquicias ya resulta llamativa.

Su propio concepto plantea una posibilidad visual interesante: utilizar animación digital para recrear la sensación de materiales físicos.

Y aquí las imperfecciones importan muchísimo. Una pequeña huella, una deformación o una textura irregular puede hacer que nuestro cerebro crea que está mirando algo moldeado con las manos. Si todo queda demasiado limpio y perfecto, el truco se rompe.

Esa mezcla entre lo artesanal y lo digital será una tendencia interesante que seguir en las nuevas películas de Disney. Ya no existe una frontera tan clara entre ambas cosas.

Hexed también forma parte de la próxima etapa de Walt Disney Animation Studios. Su mundo de magia parece hecho a medida para que los equipos visuales experimenten.

La magia tiene una dificultad curiosa: nadie sabe realmente cómo debería verse.

No hay una fotografía de referencia. Los artistas tienen que decidir cómo aparece, cómo se mueve, qué luz genera, cómo toca los objetos y cómo desaparece. Después, los equipos técnicos convierten esas decisiones artísticas en reglas que puedan utilizarse una y otra vez.

Por eso Hexed será un título interesante desde el punto de vista tecnológico. Quizá lo más llamativo no sean los efectos gigantes, sino conseguir que entendamos de forma intuitiva unas reglas mágicas completamente inventadas.

Del live action a Marvel y Star Wars

Lilo y Stitch 2 continuará la nueva etapa de acción real de la franquicia y tiene previsto estrenarse en 2028.

Stitch es uno de esos personajes que muestran muy bien hasta dónde han llegado los efectos visuales. Tiene que conservar sus proporciones caricaturescas y seguir pareciendo Stitch, pero al mismo tiempo debe compartir plano con personas, objetos y escenarios reales.

Y ahí los pequeños detalles lo son casi todo.

Una mirada ligeramente extraña, una pata que no parece apoyarse correctamente en el suelo o una iluminación que no coincide puede romper la ilusión. Un modelo 3D muy detallado no basta.

Cada escena obliga a coordinar lo que ocurre durante el rodaje con animación, referencias de luz, simulaciones y composición meses después. El resultado puede durar cinco segundos y parecer totalmente espontáneo. El trabajo que hay detrás, desde luego, no lo es.

The Bluey Movie, prevista para 2027, llevará al cine el fenómeno televisivo australiano. La producción corre a cargo de Ludo Studio y BBC Studios, mientras Disney se ocupa de su distribución cinematográfica y en Disney+. Es una diferencia importante: no estamos ante una película creada directamente por Pixar o Walt Disney Animation.

Su desafío tecnológico será casi el contrario al de una superproducción.

Bluey funciona por su sencillez. Llevarla a una pantalla de cine permite trabajar con planos más grandes, iluminación, profundidad y movimientos más ambiciosos, pero complicar su imagen porque sí podría jugar en su contra.

A veces innovar también significa saber qué no tocar.

Algo parecido ocurre con Ice Age: Boiling Point, que llevará de nuevo a estos personajes a los cines en 2027.

Pelaje, hielo, lava, humo y grandes escenarios naturales son elementos capaces de poner a trabajar seriamente cualquier sistema de simulación. Las herramientas actuales pueden representarlos con mucho más detalle que hace veinte años, pero Ice Age sigue necesitando su física exagerada y caricaturesca.

Scrat nunca ha sido divertido por comportarse como una ardilla científicamente perfecta. Más bien todo lo contrario.

La película será una curiosa oportunidad para comparar generaciones de tecnología: personajes diseñados hace décadas dentro de entornos construidos con herramientas mucho más modernas.

La nueva película de Los Simpson, también prevista para 2027, se enfrenta a un problema parecido al de Bluey. Hay que llevar a una pantalla enorme un lenguaje visual nacido principalmente para televisión sin convertirlo en algo irreconocible.

Springfield funciona gracias a sus líneas, colores y proporciones. Más resolución o más detalle no significan necesariamente algo mejor.

La tecnología puede ayudar con movimientos de cámara, escenarios grandes, multitudes o secuencias más ambiciosas. Pero cuando aparezca Homer en pantalla, tiene que seguir pareciendo Homer. No hace falta verle hasta el último poro. De hecho, probablemente sea mejor que no.

Enredados también volverá, esta vez mediante una adaptación de acción real dirigida por Michael Gracey. Teagan Croft interpretará a Rapunzel, Milo Manheim será Flynn Rider y Kathryn Hahn dará vida a Madre Gothel. Su estreno está previsto para marzo de 2028 y parte de la producción se rueda en España.

Hay un reto técnico bastante evidente: el pelo de Rapunzel.

El cabello digital ya es complicado cuando tiene una longitud normal. Una melena extraordinariamente larga que toca el suelo, se enrolla alrededor de objetos y entra en contacto con actores y escenarios convierte cada escena en un problema mucho mayor.

Lo más probable es que diferentes planos necesiten combinar elementos físicos y digitales. Esa mezcla refleja bastante bien cómo se hacen actualmente estas producciones. Decorados, vestuario, localizaciones reales y CGI ya no viven en mundos separados. Muchas decisiones digitales empiezan a tomarse antes incluso de encender una cámara.

X-Men será uno de los grandes proyectos de Marvel Studios para 2028. Entre el reparto anunciado aparecen Sadie Sink como Jean Grey, Kit Connor como Cíclope, Christopher Abbott como Charles Xavier, Inde Navarrette como Pícara, Maya Boyd como Tormenta y Adam Driver como Mister Sinister. Jake Schreier dirige la película.

Los mutantes son casi un catálogo de problemas para un equipo de efectos visuales.

Rayos ópticos, telequinesis, control del clima, transformaciones y destrucción necesitan técnicas distintas. La dificultad no está únicamente en que cada poder resulte espectacular. Todos tienen que parecer parte de la misma película.

Además, una producción de este tamaño puede repartir miles de planos entre numerosos equipos. Mantener el mismo color, iluminación, diseño y comportamiento de los efectos se convierte en un reto enorme de coordinación. No es la parte más vistosa del CGI, pero sí una de las más importantes.

Star Wars: Starfighter llegará en mayo de 2027, con Ryan Gosling como Kade Auberon y Shawn Levy en la dirección. Durante D23 se mostraron imágenes y se adelantó la presencia de una nave especialmente rápida, colocando otra vez los viajes y combates espaciales en el centro del espectáculo.

Hablar de tecnología y Star Wars casi parece inevitable.

La saga lleva cerca de medio siglo mezclando técnicas para construir mundos que no existen. Primero fueron miniaturas, maquetas y cámaras controladas por ordenador. Después llegaron personajes digitales, captura de movimiento y escenarios virtuales.

Ahora todas esas herramientas pueden convivir.

Una producción moderna no tiene que elegir entre construir físicamente un escenario o hacerlo por ordenador. Puede utilizar decorados, miniaturas, pantallas, extensiones digitales y efectos tradicionales dentro de una misma secuencia si eso ayuda a conseguir la imagen que busca el director.

Y quizá esa sea una de las ideas más interesantes que deja D23 2026.

Las nuevas películas de Disney muestran una compañía muy apoyada en franquicias conocidas, sí, pero las herramientas utilizadas para construirlas siguen cambiando. Frozen 3 tendrá que hacer creíble una magia imposible. Zootopia 3 volverá a llenar una ciudad de animales. Pixar podrá experimentar con estilos diferentes en Ghost Market, Gatto y Clay. Marvel tendrá que dar forma a los poderes de los mutantes y Star Wars volverá a fabricar una galaxia entera.

La gran carrera tecnológica de Disney quizá ya no consista simplemente en conseguir imágenes más realistas. Puede estar en algo bastante más interesante: dar a directores, animadores y diseñadores mejores herramientas sin conseguir que todas las películas terminen pareciéndose.

Para la mayoría del público, todo este trabajo será invisible. Nadie necesita pensar en simulaciones, renderizado o iluminación virtual mientras ve a Elsa atravesar la nieve o una nave surcar el espacio.

Y seguramente esa sea la mejor señal de que la tecnología está haciendo bien su trabajo.

Después de lo enseñado en D23 2026, los próximos años permitirán comprobar hasta dónde pueden llevar estas herramientas a las nuevas películas de Disney. Y con cada tráiler, imagen y avance que aparezca, iremos viendo un poco más de ese futuro.

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