Apple se enfrenta a uno de esos años en los que el software puede acabar teniendo tanto peso como el propio iPhone. iOS27 sigue en fase beta y, si todo va según lo previsto, llegará al público en septiembre de 2026.
Sobre el papel podría parecer una de esas actualizaciones pensadas para corregir errores, mejorar el rendimiento y poco más. Pero las versiones de prueba están contando otra historia. Hay cambios en aplicaciones que usamos todos los días, Apple Intelligence empieza a aparecer donde realmente puede servir para algo y, de paso, el propio sistema está dejando pistas bastante curiosas sobre los próximos iPhone.
Lo interesante de iOS27 es que no parece obsesionado con enseñarnos una interfaz completamente nueva. Apple está intentando algo más discreto: que el teléfono haga ciertas cosas por nosotros sin que tengamos que buscar opciones escondidas entre menús.
Safari, por ejemplo, podrá ordenar automáticamente las pestañas por temas. Recordatorios y Calendario entenderán mejor frases escritas de forma normal y podrán detectar horas, fechas, lugares y otros datos sin que tengamos que introducirlos uno por uno.
Atajos también puede cambiar bastante.
Hasta ahora ha sido una herramienta tremendamente potente, pero seamos sinceros: no todo el mundo tiene ganas de pasarse un rato conectando acciones para automatizar una tarea sencilla. Con iOS27 podremos explicar con palabras qué queremos hacer y Apple Intelligence intentará construir el atajo por nosotros.
Si funciona bien, puede ser uno de esos cambios que acercan una función avanzada a personas que jamás se habrían molestado en configurarla manualmente.
También hay pequeñas mejoras que probablemente acabemos agradeciendo más de lo que parece. Será posible elegir un volumen concreto para alarmas y temporizadores, guardar como foto un fotograma de un vídeo, decidir durante cuánto tiempo compartimos nuestra ubicación o responder individualmente a mensajes recibidos mediante RCS desde un Android.
Por separado no parecen revolucionarias. Juntas hacen que el sistema se sienta algo más cómodo y menos rígido.
iOS27 quiere que la inteligencia artificial deje de llamar la atención
El reto de iOS27 no es meter inteligencia artificial en más sitios. Eso, a estas alturas, casi cualquier empresa puede anunciarlo. Lo difícil es conseguir que sirva para algo sin obligarnos a pensar constantemente que estamos utilizando IA.
Apple lleva varias generaciones construyendo Apple Intelligence y ahora empieza a integrarla en tareas mucho más cotidianas.
Safari es un buen ejemplo. Si estamos preparando un viaje mientras tenemos abiertas varias pestañas comparando unos auriculares, el navegador podrá separar automáticamente ambos temas. No cambia nuestra vida, claro, pero nos ahorra unos cuantos minutos de caos entre pestañas. Y quien acostumbre a tener cuarenta abiertas sabe que no es poca cosa.
Siri tiene aquí un papel especialmente importante.
Apple quiere que el asistente entienda mejor el contexto y pueda trabajar con distintos tipos de información que tenemos en el teléfono. La cámara también entra en juego gracias a las funciones de inteligencia visual. La idea es sencilla: apuntamos el iPhone hacia un objeto, un alimento, un texto o cualquier información que tengamos delante y el sistema intenta ofrecernos acciones relacionadas.
Es uno de esos conceptos que suenan muy bien en una presentación. La verdadera prueba será comprobar lo rápido y fiable que resulta cuando lo utilizamos en la calle.
La aplicación Fotos tampoco se libra de la IA. iOS27 puede ampliar los bordes de algunas imágenes para que encajen mejor como fondo de la pantalla de bloqueo. En vez de recortar media fotografía, el sistema genera contenido alrededor intentando mantener el aspecto original.
Fotos añade también opciones para modificar el encuadre y la perspectiva. Podremos puntuar imágenes y vídeos con estrellas y añadir palabras clave, algo especialmente útil cuando la fototeca empieza a acumular años y años de recuerdos.
Image Playground sigue el mismo camino. Apple quiere mejorar tanto la generación como la edición de imágenes y ofrecer resultados más realistas. Aquí aparece un terreno bastante más delicado. Cuanto mejores son las imágenes creadas mediante inteligencia artificial, más importante resulta dejar claro qué es real, qué no lo es y cómo se protegen nuestros datos durante todo el proceso.
Hay otra función que quizá tenga bastante menos espectáculo, pero personalmente me parece mucho más útil: mejorar contraseñas débiles o comprometidas.
iOS27 puede apoyarse en Contraseñas, Safari y Apple Intelligence para facilitar el cambio de ciertas credenciales compatibles. Es justo el tipo de mejora que seguramente no ocupe diez minutos en una keynote, pero que sí puede ayudar a muchísima gente sin que tenga que aprender nada nuevo.
MacRumors ha recopilado alrededor de una treintena de novedades descubiertas en iOS27. Hay cambios en FaceTime, Mensajes, Mapas, Wallet, Safari, Fotos, Siri, AirPods, Casa y accesibilidad, entre otras partes del sistema.
No parece existir una única función destinada a definir toda la actualización. Más bien estamos ante muchos retoques repartidos por todo iOS. Y quizá esa sea precisamente la idea.
Apple mantiene además información oficial sobre iOS27 y la evolución de sus sistemas en su documentación y páginas de soporte, una fuente especialmente útil para comprobar qué funciones terminan llegando a la versión pública y cuáles dependen de determinados modelos de iPhone.
Consultar directamente la información publicada por Apple permite diferenciar las características confirmadas de aquellas descubiertas en versiones beta o adelantadas por medios especializados. Para quienes quieran profundizar en compatibilidad, privacidad, seguridad y funcionamiento de las nuevas prestaciones, la web oficial de Apple es la referencia más fiable a medida que avance el lanzamiento de iOS27.
iOS27 también está enseñando pistas sobre los próximos iPhone
Aquí es donde la historia se pone algo más curiosa.
Las novedades de iOS27 no solo hablan de lo que podremos hacer con nuestro teléfono actual. El código de la quinta beta para desarrolladores habría incluido referencias a seis dispositivos que Apple todavía no ha presentado oficialmente.
Según la información encontrada por Macworld, los identificadores aparecen en archivos relacionados con la batería y la gestión inteligente de energía.
Los nombres que han salido a la luz llaman bastante la atención: iPhone Air 2, iPhone 18 Pro, iPhone 18 Pro Max, iPhone 18, iPhone Ultra y iPhone 18e. Cada uno estaría vinculado a su correspondiente nombre interno.
Eso no significa que Apple haya confirmado esos productos ni que todos tengan que llegar exactamente con esas denominaciones. Conviene tener algo de prudencia con este tipo de descubrimientos. Aun así, encontrar varios modelos dentro de componentes internos del sistema da pistas bastante interesantes sobre lo que la compañía está preparando.
Y tiene sentido que estén ahí.
Un sistema operativo necesita conocer con antelación las particularidades del hardware que tendrá que gestionar: batería, pantalla, consumo energético y otros componentes. Las betas anteriores ya habían mostrado referencias relacionadas con pantallas plegables y configuraciones con más de una batería.
Teniendo en cuenta todo lo que se viene hablando de un futuro iPhone plegable, cuesta no unir algunos puntos.
El supuesto iPhone Ultra es probablemente el nombre que más curiosidad despierta. Algunas informaciones apuntan a que Apple podría reservar esa denominación para su primer teléfono plegable.
Si finalmente ocurre, iOS27 tendría un trabajo bastante más complicado de lo habitual. Ya no se trataría simplemente de adaptarse a pantallas de distintos tamaños. El sistema tendría que comportarse bien en un dispositivo que puede cambiar físicamente según esté abierto o cerrado.
Eso afecta a aplicaciones, multitarea, interfaz, consumo y a prácticamente cualquier elemento que dependa del tamaño de la pantalla.
También podría cambiar la manera en la que Apple lanza sus teléfonos.
Durante años nos hemos acostumbrado a ver prácticamente toda una generación de iPhone presentada de una sola vez. Las informaciones conocidas hasta ahora apuntan a un posible calendario más repartido, con los modelos más caros llegando primero y otras versiones apareciendo después.
En ese escenario, iOS27 tendría que estar preparado desde el primer día para una familia de productos que iría creciendo durante varios meses.
Y quizá ahí esté otro cambio importante. Apple parece querer que sus iPhone se diferencien más entre ellos.
Durante mucho tiempo las diferencias se reducían principalmente al tamaño, las cámaras, los materiales o el procesador. Con una gama que podría incluir un Air, varios Pro, un plegable Ultra y modelos más económicos, el catálogo tendría perfiles bastante más marcados.
El software será lo que tenga que mantenerlos unidos.
iOS27 prefiere arreglar pequeñas molestias antes que empezar de cero
Hay algo que me gusta de lo que estamos viendo en iOS27. Apple parece asumir que añadir más funciones no significa necesariamente mejorar el teléfono.
Hay momentos en los que simplemente quieres que lo que ya existe funcione mejor.
Poder ajustar la transparencia de Liquid Glass es un buen ejemplo. No todo el mundo percibe igual una interfaz y una decisión estética que queda estupenda en una presentación puede resultar incómoda cuando llevas varias horas mirando la pantalla. Dar algo más de control al usuario nunca viene mal.
Con los AirPods ocurre algo parecido.
iOS27 incorpora controles de ecualización personalizables para determinados modelos compatibles. Podremos tocar graves, medios y agudos directamente desde los ajustes. En el mundo del audio esto no es precisamente una idea nueva, pero dentro del ecosistema de Apple sí supone un cambio interesante, porque la compañía siempre ha preferido decidir muchas de estas cosas automáticamente.
FaceTime permitirá utilizar al mismo tiempo las cámaras frontal y trasera en algunos dispositivos. Mensajes añadirá herramientas de dibujo y Safari podrá vigilar cambios en una página web para avisarnos más adelante.
Son mejoras pequeñas. Algunas incluso pueden parecer anecdóticas. Pero están actuando sobre aplicaciones que millones de personas ya utilizan todos los días.
Y ahí puede estar la mayor virtud de iOS27.
La inteligencia artificial funciona mejor cuando casi nos olvidamos de que está ahí. Si puedo escribir “recuérdame llamar al dentista mañana a las cinco” y el teléfono entiende todo sin pedirme cuatro datos más, perfecto. Si Safari ordena mis pestañas mientras yo hago otra cosa, mejor. Si puedo crear una automatización explicando en una frase qué necesito, todavía mejor.
Son cambios que eliminan pequeños roces.
Y esos pequeños roces, repetidos veinte veces al día, terminan importando bastante más que una función espectacular que usamos dos veces después de instalar la actualización.
Por supuesto, iOS27 sigue en desarrollo. Algunas características pueden cambiar, retrasarse o desaparecer antes del lanzamiento definitivo. Para eso están precisamente las betas: Apple prueba comportamientos, corrige errores y comprueba cómo responde el sistema antes de enviarlo a cientos de millones de dispositivos.
Tampoco todas las funciones estarán necesariamente disponibles en todos los iPhone. Las herramientas que dependen de Apple Intelligence pueden necesitar un hardware concreto.
Aun así, ya empieza a verse bastante bien lo que Apple quiere conseguir.
No parece buscar simplemente un iPhone con más inteligencia artificial. Quiere un teléfono que entienda un poco mejor qué estamos intentando hacer y que nos obligue a dar menos pasos para conseguirlo.
Mientras tanto, el propio código de iOS27 está dejando entrever una familia de iPhone más variada de lo que estamos acostumbrados a ver.
En septiembre veremos cuánto de todo esto llega realmente a nuestros teléfonos. Si Apple consigue combinar estabilidad, privacidad, una Siri que por fin resulte más útil y estas pequeñas mejoras repartidas por el sistema, iOS27 podría ser una de esas actualizaciones que no impresionan durante los primeros cinco minutos.
Su valor se notará después. Cuando llevemos unas semanas utilizándola y descubramos que hacemos las mismas cosas de siempre, solo que con un poco menos de esfuerzo.
Especialista en comunicación corporativa y magíster en esta disciplina, con una sólida trayectoria en el ámbito de los nuevos medios, prensa y comunicación digital. Su trabajo se orienta a la creación de estrategias comunicativas innovadoras, la gestión de contenidos en entornos digitales y el fortalecimiento de la identidad de marca a través de plataformas online.
