El Apple TV lleva ya unos cuantos años sin recibir una renovación importante. Y, por lo que se está conociendo, Apple podría estar preparando uno de los mayores saltos internos de los últimos tiempos para su reproductor multimedia.
Por fuera, eso sí, quizá cueste encontrar las diferencias. El próximo modelo podría mantener prácticamente el mismo aspecto que la generación presentada en 2022. La verdadera renovación estaría dentro: un procesador mucho más moderno, más memoria RAM, mejor conectividad y una Siri con nuevas funciones de inteligencia artificial.
Sobre el papel, son cambios que pueden parecer excesivos para una pequeña caja destinada a reproducir películas y series. Pero ahí está precisamente la cuestión. Apple podría estar pensando en un dispositivo capaz de hacer bastante más que abrir Netflix o Apple TV+.
Las últimas pistas han ganado fuerza después de que apareciera una imagen de un modelo todavía no anunciado. No se aprecia una transformación importante en el diseño. Sigue estando esa pequeña caja negra de esquinas redondeadas que conocemos desde hace años.
Y tiene cierta lógica. El Apple TV suele quedarse quieto junto al televisor y apenas lo tocamos físicamente. Cambiar por completo su aspecto probablemente aportaría menos que invertir ese esfuerzo en mejorar lo que hay dentro.
La renovación llegaría, además, después de una espera bastante larga. El modelo actual apareció en octubre de 2022 con el chip A15 Bionic, que todavía mueve tvOS, las aplicaciones y el contenido multimedia con soltura.
El problema no es tanto que el A15 se haya quedado corto. Es que las necesidades han cambiado. La inteligencia artificial generativa, los videojuegos más exigentes y el hogar conectado necesitan cada vez más recursos. Si Apple quiere que el próximo Apple TV aguante otros cuantos años, tiene sentido darle bastante margen desde el principio.
Apple TV daría un gran salto de potencia
Uno de los cambios más importantes estaría en el procesador. En un primer momento se habló del A17 Pro, aunque referencias posteriores encontradas en código de Apple han llevado las expectativas hasta la familia A19.
Por ahora no existe confirmación oficial, así que toca tratar estos datos como lo que son: información previa al lanzamiento. Lo que sí parece claro es que cualquier salto desde el actual A15 Bionic dejaría bastante más potencia disponible para nuevas funciones.
La memoria RAM también podría crecer de forma considerable. Frente a los 4 GB asociados al modelo actual, algunas filtraciones hablan de configuraciones de 8 GB e incluso 12 GB, dependiendo del procesador que Apple termine utilizando.
Doce gigas de RAM pueden sonar a una barbaridad para sentarse a ver una serie. Y seguramente lo serían si ese fuera el único objetivo del dispositivo.
La cosa cambia si Apple quiere ejecutar funciones de inteligencia artificial directamente en el Apple TV. Más memoria permitiría trabajar con modelos más complejos, mantener aplicaciones exigentes y dejar margen para futuras versiones de tvOS sin que el hardware se quede pequeño demasiado pronto.
Los videojuegos también podrían aprovechar ese aumento de potencia. Un chip más moderno abriría la puerta a tecnologías gráficas que el A15 actual no ofrece, como el trazado de rayos acelerado por hardware.
Eso no significa necesariamente que Apple vaya a transformar el Apple TV en una consola al uso. Pero sí podría hacer que Apple Arcade y otros juegos tuvieran mucho más sentido en el televisor. La compañía ya cuenta con chips capaces de ejecutar títulos bastante exigentes en iPhone y iPad. Llevar parte de esa capacidad al salón sería un paso bastante natural.
Además, hay que tener en cuenta que un reproductor multimedia suele durar muchos años. No se cambia con la misma frecuencia que un móvil. Meter ahora un procesador mucho más potente de lo necesario para reproducir vídeo 4K permitiría incorporar nuevas funciones mediante software sin encontrarse rápidamente con un techo de hardware.
Y con la velocidad a la que está avanzando la IA, tener ese margen puede terminar siendo más útil de lo que parece hoy.
Apple TV quiere llevar la nueva Siri al salón
Aquí entra Siri, que podría convertirse en una de las razones más interesantes para renovar el Apple TV.
Las referencias encontradas alrededor de tvOS apuntan a una nueva generación del asistente vinculada a las funciones de inteligencia artificial que Apple está llevando a distintos dispositivos de su ecosistema.
El televisor es, además, un lugar donde un asistente realmente conversacional puede resultar bastante cómodo. Escribir con un mando en un teclado virtual nunca ha sido precisamente una experiencia maravillosa. Poder pedir lo que queremos hablando con naturalidad sería otra historia.
Una Siri más capaz podría servir, por ejemplo, para encontrar esa película cuyo título no recordamos pero de la que sí sabemos «que salía aquel actor y ocurría en un hotel». También podría facilitar la búsqueda de contenidos, abrir aplicaciones o responder preguntas relacionadas con lo que estamos viendo.
Todo dependerá, claro, de hasta dónde lleve Apple estas funciones. Todavía queda por saber qué podrá hacer Siri directamente desde el Apple TV y qué opciones dependerán de otros dispositivos o servicios.
La conectividad también apunta a recibir cambios. Entre las novedades que se barajan está el chip N1 diseñado por Apple, junto con compatibilidad con Wi-Fi 7 y Bluetooth 6.
Aquí tampoco conviene quedarse únicamente con el número de velocidad máxima. Ver una película en 4K no necesita exprimir una conexión Wi-Fi 7. Las mejoras interesantes podrían estar en otros detalles, como una menor latencia, conexiones más estables y una comunicación más eficiente con otros dispositivos.
Eso encaja especialmente bien con el papel que Apple quiere dar al Apple TV dentro del hogar conectado.
El dispositivo ya puede funcionar como centro doméstico y formar parte de instalaciones compatibles con tecnologías como Matter y Thread. Una conectividad más moderna podría reforzar esa función y hacer que el Apple TV sea menos «la caja para ver series» y más una pieza central del ecosistema doméstico de Apple.
Apple TV mantendría su diseño, pero cambiaría por dentro
Curiosamente, el diseño podría ser la parte menos interesante de esta renovación.
Las imágenes conocidas hasta ahora apuntan a unas dimensiones y una estética muy parecidas a las actuales. No parece que Apple necesite añadir una pantalla, inventarse una nueva forma o hacer algo especialmente llamativo con la carcasa.
Y tampoco hace mucha falta. Es uno de esos dispositivos que funcionan mejor cuanto menos recuerdas que están ahí.
Mantener el diseño permitiría concentrar los cambios en aquello que realmente puede modificar la experiencia: procesador, memoria, conectividad y software.
También se habla de una renovación del Siri Remote, aunque todavía hay pocos detalles sobre lo que podría cambiar. Apple ha retocado el mando varias veces a lo largo de los años, corrigiendo algunas decisiones que no terminaron de funcionar demasiado bien.
Si Siri gana protagonismo en tvOS, tampoco sería extraño que el mando evolucionara para acompañar esa nueva forma de utilizar el dispositivo.
Otra gran incógnita será el precio. Meter un procesador más moderno, aumentar la memoria y añadir nuevos componentes inalámbricos tiene un coste.
Y el Apple TV compite en un mercado donde sobran alternativas mucho más baratas. Apple tendrá que explicar por qué merece la pena pagar la diferencia. La integración con otros dispositivos, los videojuegos, el hogar conectado, los servicios y las nuevas funciones de inteligencia artificial pueden formar parte de esa respuesta.
Porque ese es, en el fondo, el reto del Apple TV.
Si alguien solo quiere abrir Netflix, YouTube o cualquier otra plataforma y darle al play, hoy existen soluciones sencillas y económicas, muchas de ellas integradas directamente en el televisor. Para seguir teniendo sentido como dispositivo independiente, el Apple TV necesita ofrecer algo más.
Ese «algo más» podría ser precisamente la unión entre entretenimiento, videojuegos, inteligencia artificial y hogar conectado. Cuantas más cosas pueda hacer alrededor del televisor, más fácil será entender su sitio dentro del catálogo de Apple.
Por ahora quedan bastantes interrogantes. Apple no ha confirmado oficialmente las especificaciones del próximo modelo y todavía faltan datos importantes: el procesador definitivo, la cantidad de memoria, las funciones concretas de Siri, el nuevo mando, el precio y la fecha de lanzamiento.
Las filtraciones permiten hacerse una idea del camino que podría seguir el producto, pero no dejan de ser eso. Algunas de las expectativas, de hecho, han ido cambiando a medida que aparecían nuevas pistas.
Si finalmente buena parte de estas novedades se hacen realidad, la próxima generación del Apple TV podría ser mucho más importante de lo que su aspecto exterior dejará ver.
Por fuera quizá siga siendo la misma pequeña caja negra de siempre. Por dentro, la historia sería bastante diferente. Más potencia, inteligencia artificial, mejores conexiones, más posibilidades para videojuegos y un papel mayor dentro del hogar conectado podrían convertir al Apple TV en algo bastante más ambicioso que un simple reproductor para hacer streaming.
Lo que se dice de este producto estrella
Las expectativas sobre el próximo Apple TV también están respaldadas por información localizada en el propio código de los sistemas de la compañía. Según MacRumors, una referencia descubierta recientemente apunta a que la nueva generación podría incorporar un chip A19 o A19 Pro, lo que supondría un salto considerable frente al A15 Bionic del modelo de 2022.
Esta evolución también podría elevar la memoria hasta los 8 GB o 12 GB y proporcionar la potencia necesaria para ejecutar las nuevas funciones de Siri basadas en inteligencia artificial. MacRumors recoge además otras mejoras previstas, como el chip inalámbrico N1, compatibilidad con Wi-Fi 7 y una posible revisión del Siri Remote.
Para conocer con mayor detalle estas filtraciones sobre el hardware del próximo modelo, se puede consultar el análisis publicado por MacRumors.
Especialista en comunicación corporativa y magíster en esta disciplina, con una sólida trayectoria en el ámbito de los nuevos medios, prensa y comunicación digital. Su trabajo se orienta a la creación de estrategias comunicativas innovadoras, la gestión de contenidos en entornos digitales y el fortalecimiento de la identidad de marca a través de plataformas online.
