Apple se prepara para cambiar de nuevo las reglas del App Store en la Unión Europea. La compañía ha anunciado una revisión importante de sus condiciones comerciales que afectará tanto a las apps distribuidas desde su tienda oficial como a las que opten por vías alternativas.
Las nuevas condiciones entrarán en vigor el próximo 1 de octubre y cambian bastante el escenario para los desarrolladores europeos.
El anuncio llega después de meses de conversaciones entre Apple y la Comisión Europea. Durante este tiempo, las normas se habían vuelto cada vez más difíciles de seguir, en parte por los cambios que Apple fue introduciendo para adaptar iOS a la regulación comunitaria.
Ahora la compañía intenta reunir buena parte de esas condiciones bajo un modelo más sencillo para quienes distribuyen aplicaciones entre usuarios de la Unión Europea.
Uno de los cambios más importantes afecta a la llamada tarifa de tecnología básica. Hasta ahora, Apple aplicaba un cargo relacionado con el número de instalaciones cuando una aplicación superaba determinados límites. Ese sistema desaparece.
En su lugar, las apps que se distribuyan fuera del App Store tendrán que pagar una comisión del 5 % sobre las transacciones digitales.
También desaparecen otros cargos que Apple había introducido anteriormente, como la tarifa por adquisición inicial y la tarifa por servicios de tienda.
Sobre el papel, el sistema queda algo más claro. Eso no significa que vaya a ser sencillo decidir qué opción conviene más. Cada desarrollador tendrá que hacer números y valorar si merece la pena seguir dentro del modelo tradicional de Apple o probar otras formas de distribución y pago.
Cambios del App Store en Europa y nuevas comisiones
Las comisiones son uno de los puntos que más cambian.
Apple aplicará porcentajes diferentes según dónde se distribuya una aplicación y cómo se complete una compra digital. No habrá, por tanto, una única comisión para todas las operaciones.
Si una aplicación distribuida a través del App Store utiliza el sistema de compras dentro de la aplicación de Apple, la comisión general será del 26 %.
Algunos desarrolladores podrán pagar menos. Para quienes formen parte de determinados programas de Apple destinados a pequeñas empresas y socios, la comisión podrá quedarse en el 15 %. Ese porcentaje reducido también se aplicará a algunas suscripciones que se renueven automáticamente después de su primer año.
La cuenta cambia cuando el desarrollador utiliza su propio sistema de pagos.
En ese caso, las aplicaciones distribuidas desde el App Store tendrán una comisión general del 20 %. Para los desarrolladores incluidos en programas con condiciones reducidas, el porcentaje será del 10 %.
Hay una tercera opción: incluir enlaces para que el usuario complete la compra fuera de la aplicación. En esas operaciones, Apple cobrará un 15 %, o un 10 % en el caso de los desarrolladores que tengan acceso a las tarifas reducidas.
Las aplicaciones distribuidas directamente desde tiendas alternativas o páginas web funcionarán de otra manera. Apple aplicará una comisión de tecnología básica del 5 % sobre las transacciones digitales.
La diferencia frente al modelo tradicional es considerable y puede hacer que algunas empresas vuelvan a plantearse cómo quieren distribuir sus servicios en iPhone y iPad dentro de Europa.
Eso sí, una comisión más baja no cuenta toda la historia.
Salir del App Store también implica hacerse cargo de tareas que normalmente gestiona Apple. Hay que atraer usuarios por otros medios, gestionar pagos, resolver parte de la relación con los clientes y asumir costes que quizá antes pasaban más desapercibidos.
En otras palabras, pagar menos a Apple no significa automáticamente gastar menos.
Más libertad para elegir cómo pagar
Otro cambio importante tiene que ver con los métodos de pago.
Los desarrolladores podrán combinar el sistema de compras dentro de la aplicación de Apple con otras alternativas. Una misma app podrá ofrecer varias formas de pagar, siempre que cumpla las condiciones establecidas por la compañía.
Por ejemplo, una aplicación podrá usar las compras de Apple y, al mismo tiempo, integrar un procesador de pagos propio. También podrá incluir un enlace hacia una web externa o combinar varias de estas opciones.
La libertad, eso sí, tiene un límite bastante concreto.
Los desarrolladores tendrán que elegir qué sistemas de pago quieren utilizar y mantener esa configuración durante 12 meses. No podrán cambiar de modelo continuamente según una campaña, una promoción o las necesidades de cada momento.
Para los usuarios, estos cambios podrían hacerse visibles poco a poco.
Es posible que empecemos a encontrar más aplicaciones con varias formas de contratar una suscripción o comprar contenido digital. Algunas compañías también podrían aprovechar las diferencias entre comisiones para ajustar sus precios dependiendo del método de pago elegido.
Apple mantiene además reglas especiales para proteger a los menores.
Las aplicaciones dirigidas a niños no podrán incluir enlaces hacia páginas web externas para completar compras. En el caso de usuarios menores de 18 años, las apps que utilicen pagos alternativos o envíen al usuario a una web externa deberán incorporar controles parentales que permitan pedir autorización antes de terminar la operación.
Para los menores de 13 años, las restricciones serán aún mayores. Las aplicaciones no podrán incluir enlaces externos destinados a completar este tipo de transacciones.
Estas medidas podrán variar en algunos países de la Unión Europea si la legislación local establece edades o requisitos distintos para el consentimiento parental.
Las tiendas alternativas ganan terreno
Apple también va a facilitar que más empresas puedan gestionar tiendas alternativas de aplicaciones o distribuir sus apps directamente desde una página web.
Hasta hace pocos años, algo así habría resultado difícil de imaginar en un iPhone. En Europa, sin embargo, ya forma parte del nuevo escenario regulatorio.
Las compañías podrán demostrar que tienen capacidad suficiente para operar una tienda alternativa de distintas maneras. Entre las opciones se encuentra acreditar estabilidad financiera, cotizar en bolsa, formar parte de una compañía cotizada, haber recibido financiación de capital riesgo de una firma establecida o presentar una auditoría financiera realizada por un profesional cualificado.
Apple abre además la puerta a organizaciones que no encajan en el perfil habitual de una empresa tecnológica.
Organismos públicos, centros educativos y entidades sin ánimo de lucro también podrán cumplir los requisitos necesarios para distribuir aplicaciones mediante estas vías.
Eso no significa que Apple vaya a desaparecer por completo del proceso.
Las aplicaciones distribuidas fuera del App Store seguirán teniendo que pasar por el sistema de notarización de la compañía. Esta revisión busca comprobar algunos aspectos básicos de funcionamiento y detectar posibles problemas de seguridad.
Apple sigue defendiendo que instalar aplicaciones desde páginas web o tiendas externas supone más riesgos que utilizar el App Store, principalmente porque esas plataformas no cuentan con el mismo nivel de supervisión continua.
Por eso, aunque el sistema se abre, la seguridad sigue siendo una de las piezas centrales de las nuevas reglas.
Para los desarrolladores, todo esto significa más libertad, pero también más decisiones.
Ya no bastará con mirar el porcentaje de comisión. Habrá que valorar cómo se procesa el pago, desde dónde se distribuye la app, cuánto cuesta operar fuera del App Store y si la empresa está preparada para gestionar directamente una parte mayor de la relación con sus clientes.
Para los usuarios, el cambio probablemente será más gradual.
Al principio quizá apenas se note. Con el paso de los meses, podrían aparecer nuevas tiendas, más métodos de pago y formas distintas de contratar servicios o comprar contenido digital desde un iPhone.
El 1 de octubre comienza esta nueva etapa. Los desarrolladores ya pueden aceptar las condiciones antes de que entren oficialmente en vigor.
Europa se ha convertido, en cierto modo, en el lugar donde Apple está probando una versión mucho más abierta de su ecosistema de aplicaciones.
Ahora queda por ver cuántas empresas deciden aprovecharla.
Las alternativas existen y algunas habrían parecido impensables hace solo unos años. Pero cada desarrollador tendrá que comprobar si realmente le salen las cuentas. Entre comisiones, sistemas de pago, distribución y costes propios, la decisión estará lejos de ser automática.
Lo que sí parece claro es que el App Store europeo ya no funciona con las mismas reglas de antes. Y probablemente tampoco vuelva a hacerlo.
Apple ha publicado todos los detalles de este nuevo modelo en su página oficial para desarrolladores, donde explica cómo funcionarán las comisiones, los pagos alternativos y la distribución de aplicaciones fuera del App Store. La compañía también confirma que las nuevas condiciones entrarán en vigor el 1 de octubre de 2026 y sustituirán parte del sistema que se estaba utilizando hasta ahora en la Unión Europea.
Especialista en comunicación corporativa y magíster en esta disciplina, con una sólida trayectoria en el ámbito de los nuevos medios, prensa y comunicación digital. Su trabajo se orienta a la creación de estrategias comunicativas innovadoras, la gestión de contenidos en entornos digitales y el fortalecimiento de la identidad de marca a través de plataformas online.
