Sam Altman lleva la inteligencia artificial de OpenAI a Abu Dabi

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La inteligencia artificial quiere hacerse un hueco en algunas de las actividades más importantes de Emiratos Árabes Unidos. Este lunes 2 de noviembre, Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, ha visitado Abu Dabi para cerrar una serie de acuerdos que permitirán llevar la tecnología de ChatGPT a empresas energéticas, organismos públicos y entidades financieras.

La visita supone un nuevo paso en los planes internacionales de OpenAI. La compañía ya no busca únicamente que las personas utilicen sus herramientas para escribir, investigar o resolver dudas. Ahora también quiere demostrar que sus modelos pueden ayudar a gestionar operaciones industriales, analizar inversiones y simplificar procesos administrativos que hasta hace poco dependían de sistemas separados.

Durante su estancia en el emirato, Altman mantuvo un encuentro con Khaled bin Mohamed bin Zayed Al Nahyan, príncipe heredero de Abu Dabi. La reunión estuvo acompañada por la firma de cuatro acuerdos con organizaciones locales, todos relacionados con la aplicación de inteligencia artificial en sectores estratégicos.

Uno de los anuncios más importantes fue la alianza entre OpenAI, la empresa energética ADNOC y el grupo tecnológico G42. El objetivo es desarrollar sistemas capaces de reunir información procedente de diferentes departamentos y utilizarla para mejorar la planificación y las decisiones empresariales.

La idea parece sencilla, pero llevarla a la práctica supone un desafío considerable. Una compañía de estas características maneja enormes cantidades de información sobre instalaciones, producción, transporte, costes y mercados. Buena parte de esos datos se encuentra distribuida entre distintas plataformas, lo que dificulta tener una visión completa de las operaciones.

Con esta colaboración, las empresas quieren que la inteligencia artificial ayude a conectar toda esa información y permita trabajar de una manera más coordinada.

Sam Altman apuesta por llevar la IA a la industria energética

El acuerdo se presentó durante ADIPEC, uno de los principales encuentros internacionales del sector energético, celebrado en Abu Dabi. Según las compañías participantes, ADNOC será la primera empresa de su sector en desplegar OpenAI Frontier, una plataforma diseñada para coordinar agentes de inteligencia artificial dentro de las organizaciones.

Estos agentes pueden realizar tareas, consultar información especializada y colaborar entre sí para abordar procesos que normalmente requieren utilizar varias herramientas. No significa que una máquina vaya a dirigir por su cuenta una compañía petrolera. La propuesta contempla que los profesionales mantengan la supervisión de las decisiones.

Uno de los primeros proyectos se centrará en la planificación de campos petrolíferos. Para ello, ADNOC utilizará modelos de OpenAI capaces de analizar información acumulada durante décadas, incluidos datos de miles de pozos, distintos yacimientos y cientos de instalaciones.

La empresa considera que esta tecnología podría reducir determinadas tareas de planificación que actualmente requieren meses de trabajo a procesos que se completen en cuestión de horas.

Es una de las promesas más ambiciosas del acuerdo, aunque habrá que comprobar cómo funciona en la práctica. Por ahora, se trata de una previsión de la compañía y no de una mejora demostrada de forma generalizada.

La segunda aplicación está relacionada con las decisiones comerciales. Los sistemas de inteligencia artificial podrán combinar información sobre extracción de petróleo, procesamiento, refino, transporte y ventas.

Por ejemplo, si las previsiones apuntan a un aumento de la demanda en un determinado mercado, la herramienta podría analizar qué capacidad de producción existe, qué instalaciones están disponibles y cuáles serían los costes de adaptar las operaciones.

En lugar de consultar varias plataformas por separado, los responsables dispondrían de un análisis más completo para decidir cómo actuar.

La seguridad también forma parte del proyecto. Los acuerdos contemplan utilizar infraestructura informática situada en Emiratos Árabes Unidos y mantener los datos industriales bajo los controles establecidos por ADNOC. También se incluyen medidas de ciberdefensa y programas de formación para los trabajadores.

Es un aspecto especialmente delicado. Cuando una herramienta de inteligencia artificial interviene en actividades industriales, un error puede tener consecuencias mucho más importantes que una respuesta incorrecta en un chatbot.

OpenAI también quiere transformar la administración pública

La visita de Sam Altman no se limitó al sector energético. Otro de los acuerdos anunciados busca incorporar inteligencia artificial a los servicios del Gobierno de Abu Dabi.

El proyecto pretende convertir determinadas normas y políticas públicas en información que los sistemas informáticos puedan interpretar y consultar automáticamente.

La primera aplicación se centrará en los procedimientos administrativos relacionados con la importación de alimentos.

Actualmente, este tipo de gestiones puede exigir revisar diferentes requisitos, comprobar documentación y verificar que cada operación cumpla con las disposiciones correspondientes. La nueva herramienta busca facilitar parte de ese trabajo mediante consultas automatizadas a las normas aplicables.

Esto no significa que la inteligencia artificial vaya a sustituir a los funcionarios ni que pueda aprobar cualquier trámite sin intervención humana.

Según la información difundida por las autoridades, las evaluaciones deberán estar vinculadas con las normas que las justifican y los responsables públicos conservarán la supervisión de las decisiones.

La posibilidad de explicar cómo se ha llegado a una conclusión será especialmente importante. Si una solicitud recibe una respuesta desfavorable, la administración deberá poder identificar las reglas utilizadas y permitir que el procedimiento se revise cuando corresponda.

El objetivo es reducir tareas repetitivas y acelerar las gestiones, sin perder el control sobre las resoluciones administrativas.

Sam Altman amplía sus acuerdos al mundo de las inversiones

El sector financiero también aparece en los planes de OpenAI para Abu Dabi.

La compañía colaborará con Mubadala, uno de los grandes grupos de inversión del emirato, e Inception42 para explorar nuevas aplicaciones de inteligencia artificial en el análisis financiero.

Entre las posibilidades se encuentran la identificación de oportunidades de inversión, la evaluación de riesgos y el estudio de información que pueda ayudar a los equipos profesionales antes de tomar decisiones.

En este terreno, la inteligencia artificial puede resultar útil para revisar grandes volúmenes de documentos, comparar datos económicos o localizar información relevante. Sin embargo, interpretar esos resultados seguirá requiriendo conocimientos especializados y supervisión humana.

OpenAI también ha firmado con Inception42 una alianza de cinco años destinada a facilitar la adopción de sistemas avanzados de inteligencia artificial en empresas, organismos públicos y centros educativos.

Aunque los proyectos tienen objetivos diferentes, todos comparten una misma intención: conseguir que la IA deje de utilizarse únicamente como una herramienta individual y se integre en el funcionamiento cotidiano de las organizaciones.

Los detalles de las cuatro alianzas y las entidades participantes pueden consultarse en la comunicación oficial de Abu Dhabi Media Office. El organismo gubernamental recoge la reunión entre Sam Altman y el príncipe heredero, además de las principales aplicaciones previstas. La publicación permite distinguir los acuerdos anunciados de los resultados que todavía deberán comprobarse durante su desarrollo.

OpenAI tendrá que demostrar que sus modelos funcionan a gran escala

Los acuerdos llegan en un momento en el que las grandes empresas buscan obtener beneficios concretos de sus inversiones en inteligencia artificial.

Utilizar ChatGPT para preparar un informe o resumir una reunión es relativamente sencillo. Otra cosa muy distinta es conectar sistemas de inteligencia artificial con procesos que afectan a la producción energética, las decisiones financieras o los servicios públicos.

En esos entornos no basta con que las respuestas parezcan correctas. Las organizaciones necesitan comprobar de dónde procede la información, quién puede acceder a ella y qué ocurre cuando el sistema comete un error.

También tendrán que establecer límites claros sobre las tareas que los agentes pueden realizar de forma autónoma y aquellas que requieren autorización humana.

ADNOC, por ejemplo, asegura que ChatGPT Enterprise ya se utiliza entre más de 40.000 trabajadores de la compañía. La empresa también cuenta con numerosas aplicaciones de inteligencia artificial repartidas entre sus operaciones.

El siguiente paso consiste en conectar esas herramientas para que puedan compartir información y resultar útiles en procesos más amplios.

Pero esa evolución también requiere recursos. Los modelos avanzados necesitan centros de datos, capacidad de procesamiento, energía y profesionales capaces de adaptar la tecnología a cada actividad.

Por eso, los acuerdos firmados en Abu Dabi no se limitan al desarrollo de programas informáticos. También forman parte de una estrategia más amplia para construir la infraestructura necesaria y extender el uso empresarial de la inteligencia artificial.

Sam Altman busca una nueva etapa para OpenAI

La jornada del 2 de noviembre deja bastante clara la dirección que quiere seguir OpenAI. ChatGPT seguirá siendo uno de sus productos más conocidos, pero la compañía también pretende convertirse en un proveedor de tecnología para grandes organizaciones.

Emiratos Árabes Unidos ofrece un escenario interesante para esa expansión. El país está impulsando inversiones en infraestructura digital y busca incorporar herramientas avanzadas en sectores como la energía, las finanzas y la administración pública.

Para Sam Altman, estas alianzas representan una oportunidad de demostrar que los modelos de OpenAI pueden resolver problemas que van más allá de las conversaciones con un asistente virtual.

Eso sí, todavía queda camino por recorrer. Buena parte de los beneficios anunciados dependerá de cómo se desarrollen los proyectos, de su integración con los sistemas existentes y de la fiabilidad que demuestren cuando comiencen a utilizarse de manera habitual.

Los acuerdos muestran hasta dónde quieren llegar las empresas con la inteligencia artificial. La verdadera prueba llegará cuando esas aplicaciones tengan que funcionar todos los días, con información real y decisiones que afectan a miles de personas.

Y ahí es donde OpenAI tendrá que demostrar que su tecnología puede cumplir lo que promete.

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