Los discos de PlayStation tienen los días contados para los nuevos lanzamientos. Sony ya ha anunciado cuándo dejará de fabricarlos y la decisión no ha sentado nada bien a una parte de sus seguidores.
Ahora, Ken Kutaragi, conocido como el padre de PlayStation, ha entrado en el debate. El ingeniero japonés comprende el apego de los jugadores al formato físico, pero cree que mantenerlo resulta cada vez más difícil de justificar desde el punto de vista económico.
Kutaragi habló sobre esta cuestión durante el encuentro Game Republic New Horizons, celebrado en Middlesbrough, Reino Unido.
Sus declaraciones, recogidas el 16 de octubre por Video Games Chronicle, tienen especial relevancia por su trayectoria. Fue uno de los grandes artífices de las tres primeras generaciones de PlayStation y ayudó a convertir la consola de Sony en un referente de la industria. Eso sí, dejó la compañía en 2007, por lo que sus opiniones no representan una postura oficial de la empresa.
La polémica comenzó el pasado 1 de julio, cuando Sony Interactive Entertainment anunció que dejará de fabricar discos para los nuevos juegos de PlayStation a partir de enero de 2028. Desde entonces, los próximos lanzamientos se venderán únicamente en formato digital, tanto en PlayStation Store como a través de distribuidores. Los títulos publicados antes de esa fecha no se verán afectados por la medida.
Para Ken Kutaragi, este cambio no debería sorprender demasiado. La industria lleva años avanzando hacia un modelo en el que las descargas, las cuentas de usuario y los servicios conectados tienen cada vez más protagonismo.
Sin embargo, reconoce que Sony se enfrenta a un problema que va más allá de la tecnología: convencer a quienes todavía consideran que tener un juego significa poder guardarlo en una estantería, prestarlo o venderlo cuando quieran.
Ken Kutaragi entiende por qué los jugadores quieren conservar sus discos
Comprar un videojuego no siempre consiste únicamente en jugarlo. Para muchas personas también significa tener su caja, conservarlo durante años o incorporarlo a una colección. Es una relación con el producto que no desaparece por mucho que las descargas digitales sean más cómodas.
Ken Kutaragi lo sabe. Durante su conversación con VGC, reconoció que los discos físicos se han convertido en una representación de lo que significa poseer un videojuego. Entiende esa percepción, aunque considera que los hábitos de consumo han cambiado y que parte de la resistencia a abandonar el formato tradicional responde a una cuestión de mentalidad.
Para explicarlo, el antiguo responsable de Sony puso como ejemplo los teléfonos móviles. Hoy resulta completamente normal descargar una aplicación, comprar contenido digital o utilizar servicios que funcionan a través de internet. Nadie espera recibir un soporte físico cada vez que instala algo en su smartphone. Según Kutaragi, las consolas están siguiendo una evolución parecida.
Pero hay diferencias que los jugadores no pasan por alto. Un disco puede prestarse a un amigo, regalarse o venderse de segunda mano. También permite comparar precios entre tiendas y encontrar ofertas que no siempre aparecen en las plataformas digitales. Son ventajas muy concretas que pueden desaparecer cuando la compra queda vinculada exclusivamente a una cuenta.
Tampoco conviene idealizar el formato físico. Muchos videojuegos actuales necesitan descargar actualizaciones, instalar contenido adicional o conectarse a servidores para funcionar correctamente. Tener el disco no garantiza que un título pueda utilizarse indefinidamente y sin conexión. Aun así, conserva posibilidades que las licencias digitales suelen limitar.
Ahí está buena parte del desacuerdo. Los aficionados que defienden los discos no necesariamente rechazan las nuevas tecnologías. Lo que les preocupa es perder opciones que hasta ahora formaban parte de su experiencia como consumidores.
Kutaragi recordó que PlayStation 2 y PlayStation 3 ya ofrecían funciones de conexión a internet, aunque entonces no estaban tan extendidas. Desde aquellos primeros pasos, las consolas han cambiado enormemente. Hoy las tiendas digitales, los servicios por suscripción, las actualizaciones y el juego en línea forman parte de su funcionamiento habitual.
La cuestión es que esa evolución no se vive igual desde todos los lados. Para una empresa, distribuir contenido a través de internet puede resultar más eficiente. Para quien lleva veinte años comprando videojuegos en caja, en cambio, supone despedirse de una forma de disfrutar de su afición.
El argumento económico detrás del futuro digital de PlayStation
Ken Kutaragi no oculta que entiende las razones financieras de Sony. Producir videojuegos en disco implica fabricar unidades, preparar cajas, organizar envíos y mantener una red de distribución. Todo eso tiene un coste que desaparece o se reduce considerablemente cuando el producto se descarga directamente desde internet.
Desde esa perspectiva, considera poco razonable que una plataforma cada vez más conectada siga destinando recursos a un sistema de distribución que pierde protagonismo.
No significa, sin embargo, que eliminar los discos vaya a traducirse automáticamente en videojuegos más baratos. La distribución digital también tiene gastos relacionados con servidores, almacenamiento, mantenimiento y gestión de las plataformas. Además, los ahorros de las compañías no siempre acaban reflejándose en el precio que paga el consumidor.
El ingeniero cree que dentro de Sony también está cambiando la manera de entender qué es PlayStation. Durante años, la consola fue principalmente una máquina diseñada para ejecutar videojuegos. Ahora forma parte de un ecosistema mucho más amplio, donde conviven entretenimiento, servicios digitales, funciones sociales y contenidos accesibles desde internet.
Kutaragi señaló que algunos de los actuales responsables de la compañía proceden de empresas relacionadas con el streaming y las tecnologías de distribución en línea. Por eso, considera posible que vean PlayStation no solamente como una consola, sino como una plataforma desde la que ofrecer distintos tipos de contenido.
Esa visión empresarial ayuda a explicar el rumbo elegido, pero no elimina las dudas de los jugadores. De hecho, otros antiguos directivos de PlayStation han expresado una opinión bastante diferente.
Shawn Layden, que ocupó puestos de responsabilidad en Sony, advirtió recientemente de que abandonar el disco puede perjudicar la relación de la marca con algunos de sus seguidores más fieles. A su juicio, hay una diferencia importante entre comprar algo que después puede venderse y pagar por el acceso a un contenido digital que no puede transferirse libremente.
Layden considera que los coleccionistas, aunque representen una parte minoritaria de las ventas, tienen un valor especial para PlayStation. Son personas que llevan años comprando juegos, recomendando productos y manteniendo una relación cercana con la marca. Perder su confianza podría tener consecuencias que no se reflejan fácilmente en una hoja de cálculo.
Nintendo, por su parte, parece dispuesta a seguir otro camino. La compañía japonesa ha reiterado que no tiene planes de abandonar el formato físico y que continuará teniendo en cuenta las preferencias de sus consumidores.
La diferencia entre ambas estrategias demuestra que el futuro digital no obliga necesariamente a todas las empresas a tomar las mismas decisiones. Mientras Sony prepara una transición completa para sus nuevos lanzamientos, Nintendo apuesta por mantener la posibilidad de elegir, al menos por ahora.
Qué pasará con los juegos físicos de PlayStation en 2028
La fecha anunciada por Sony es enero de 2028, pero eso no significa que los discos existentes vayan a dejar de funcionar de un día para otro.
La compañía ha aclarado que la medida afecta a los videojuegos nuevos publicados a partir de ese momento. Los títulos que hayan llegado al mercado en formato físico antes de esa fecha quedan fuera del cambio. Por tanto, los jugadores podrán conservar sus colecciones y utilizarlas en dispositivos compatibles, siempre que se cumplan los requisitos de funcionamiento de cada juego.
Tampoco se ha anunciado que esta decisión determine por sí sola las características de una futura PlayStation 6. Aunque la retirada de los discos alimenta las especulaciones sobre una consola completamente digital, las declaraciones de Ken Kutaragi no confirman cómo será la próxima generación de hardware de Sony.
Para quienes ya compran todos sus videojuegos en PlayStation Store, probablemente cambie poco. Seguirán descargando sus títulos, accediendo a ellos desde su biblioteca digital y aprovechando la comodidad de comprar sin salir de casa.
La situación es distinta para quienes prefieren acudir a una tienda, buscar una edición especial o aprovechar el mercado de segunda mano. También para las personas que comparten juegos con familiares y amigos. En esos casos, el paso a un catálogo exclusivamente digital puede modificar bastante la experiencia de compra.
Hay otra preocupación que merece atención: la conservación de los videojuegos a largo plazo. Un disco guardado en buenas condiciones puede seguir formando parte de una colección durante décadas, aunque eso no garantice que funcione sin servicios adicionales. En el entorno digital, conservar un juego depende de otros factores, como las licencias, la disponibilidad de las tiendas y el mantenimiento de determinados sistemas.
Cuando una plataforma deja de ofrecer un producto o cierra parte de sus servicios, aparecen preguntas difíciles de responder. ¿Qué sucede con los juegos que ya no están a la venta? ¿Cómo se preservan las obras digitales para futuras generaciones? ¿Hasta qué punto una compra garantiza el acceso al contenido con el paso de los años?
Son cuestiones que afectan tanto a los jugadores como a quienes trabajan en la conservación del patrimonio cultural del videojuego.
Ken Kutaragi imagina un futuro sin consolas tradicionales
La conversación con Ken Kutaragi también dejó una reflexión que va bastante más allá de los discos.
El creador de PlayStation considera que el aumento del precio de los componentes y del hardware está convirtiéndose en un problema para la industria. Los ordenadores y otros dispositivos de alto rendimiento son cada vez más costosos, una situación que, según explicó, obliga a buscar alternativas.
En ese contexto, apuntó a las posibilidades de la inteligencia artificial y la computación en la nube. Si estas tecnologías continúan desarrollándose, cree que algún día podría dejar de ser necesario disponer de una consola convencional para disfrutar de videojuegos avanzados.
La idea encaja con una tendencia que ya puede observarse en distintos servicios de juego en la nube, donde parte del procesamiento se realiza en servidores remotos en lugar de depender exclusivamente de la potencia del dispositivo del usuario.
Kutaragi dejó claro que hablaba a título personal y que no estaba adelantando ningún plan oficial de Sony. Su planteamiento es una visión de lo que podría ocurrir en el futuro, no una confirmación sobre la próxima PlayStation.
Mientras tanto, la compañía tiene por delante un desafío mucho más cercano. En enero de 2028 comenzará una nueva etapa para los lanzamientos de PlayStation, y no todos sus seguidores la recibirán con entusiasmo.
Ken Kutaragi cree que el cambio tiene sentido desde el punto de vista económico y tecnológico. Muchos jugadores, en cambio, siguen viendo en el disco algo que una descarga todavía no consigue reemplazar por completo: la posibilidad de sentir que el videojuego que han comprado realmente les pertenece.
La tecnología puede cambiar la forma de distribuir y disfrutar de los juegos. Lo que Sony tendrá que demostrar es que también puede hacerlo sin perder la confianza de quienes ayudaron a convertir PlayStation en lo que es hoy.
Las declaraciones de Ken Kutaragi fueron recogidas por el medio especializado Video Games Chronicle, que entrevistó al creador de PlayStation durante el encuentro Game Republic New Horizons, celebrado en Reino Unido.
En la conversación, el ingeniero japonés reconoció que los discos físicos representan para muchos aficionados una forma tangible de poseer sus videojuegos, aunque considera que mantener este modelo de distribución resulta cada vez menos razonable desde el punto de vista económico.
Sus palabras reflejan el contraste entre la evolución tecnológica de la industria y las preferencias de quienes todavía valoran las ediciones físicas.
Especialista en comunicación corporativa y magíster en esta disciplina, con una sólida trayectoria en el ámbito de los nuevos medios, prensa y comunicación digital. Su trabajo se orienta a la creación de estrategias comunicativas innovadoras, la gestión de contenidos en entornos digitales y el fortalecimiento de la identidad de marca a través de plataformas online.
