La huelga general de ferroviarios convocada para febrero de 2026 obligará a cancelar decenas de trenes, aunque OUIGO operará la mayoría de sus circulaciones gracias a los servicios mínimos fijados por el Gobierno.
La huelga general de ferroviarios vuelve a situar al transporte ferroviario en el centro del debate social y económico en España.
Los paros convocados para los días 9, 10 y 11 de febrero de 2026 afectarán a todo el territorio nacional y tendrán un impacto directo en miles de viajeros que tenían previsto desplazarse en tren durante esas fechas.
En este contexto, OUIGO ha confirmado cómo se adaptará su operativa a los servicios mínimos establecidos por el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, ofreciendo una imagen más clara de lo que pueden esperar los usuarios en plena huelga general de ferroviarios.
Según la información facilitada por la compañía, los servicios mínimos aprobados alcanzan el 73% de las circulaciones previstas.
Esto se traduce en que 80 de los 110 trenes programados inicialmente para esos tres días circularán con normalidad, mientras que el resto quedarán cancelados como consecuencia directa de la huelga general de ferroviarios.
Aunque la afectación es significativa, OUIGO subraya que el volumen de trenes en circulación permitirá mantener una conectividad razonable en los principales corredores de alta velocidad.
La huelga general de ferroviarios coincide además con una situación compleja en la red, ya que la línea de Alta Velocidad de Andalucía permanece cerrada por obras en la infraestructura.
Este factor ajeno a la convocatoria sindical añade presión a la planificación de los servicios y condiciona la movilidad en el sur peninsular, un aspecto que muchos viajeros han tenido en cuenta al reorganizar sus desplazamientos.
Desde OUIGO aseguran que la comunicación con los clientes ha sido prioritaria desde el primer momento.
Más de 45.000 viajeros afectados por cancelaciones han recibido ya un aviso a través del correo electrónico asociado a su reserva, una medida que busca reducir la incertidumbre habitual en escenarios de huelga general de ferroviarios y facilitar la toma de decisiones con antelación.
Impacto real de la huelga general de ferroviarios en los viajeros
La experiencia del usuario es uno de los puntos más sensibles en cualquier huelga general de ferroviarios.
En este caso, los clientes de OUIGO disponen de dos alternativas claras ante la cancelación de su tren: cambiar el billete sin ningún coste adicional o solicitar la devolución íntegra del importe abonado. Esta política flexible pretende minimizar el perjuicio económico y emocional que suele acompañar a este tipo de conflictos laborales.
A pesar de ello, la huelga general de ferroviarios genera un efecto dominó que va más allá de las cancelaciones concretas. Muchos pasajeros optan por adelantar o retrasar viajes, otros buscan medios de transporte alternativos y algunos directamente renuncian a desplazarse. Todo ello impacta en hoteles, restauración y en la planificación personal y profesional de miles de ciudadanos.
Los servicios mínimos definidos implican que determinadas franjas horarias y rutas clave mantendrán trenes operativos. Conexiones entre Madrid y Barcelona, Valencia, Murcia o Valladolid seguirán funcionando en buena parte de la programación, lo que permite sostener la movilidad esencial durante la huelga general de ferroviarios. Sin embargo, no todas las frecuencias estarán disponibles, por lo que desde la compañía se insiste en la importancia de revisar el estado del tren concreto antes de acudir a la estación.
OUIGO mantiene activos sus canales habituales de atención al cliente para resolver dudas, gestionar cambios y ofrecer información actualizada. En situaciones de huelga general de ferroviarios, este acompañamiento resulta clave para evitar desplazamientos innecesarios y escenas de confusión en estaciones con gran afluencia de público.
Más allá de la operativa concreta, la huelga general de ferroviarios vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre el equilibrio entre el derecho a la huelga y el derecho a la movilidad. El establecimiento de servicios mínimos busca precisamente garantizar ese equilibrio, aunque no siempre logra satisfacer a todas las partes implicadas.
El posicionamiento de OUIGO ante el conflicto laboral
Desde un punto de vista corporativo, OUIGO ha querido dejar claro su respeto al derecho fundamental de huelga. La compañía lamenta las molestias ocasionadas a los viajeros, pero al mismo tiempo reitera su disposición a colaborar con todas las partes implicadas para reforzar la confianza en la alta velocidad como medio de transporte accesible y fiable, incluso en contextos de huelga general de ferroviarios.
Este posicionamiento resulta especialmente relevante en un mercado ferroviario cada vez más competitivo, donde la percepción del usuario juega un papel decisivo.
Mantener un alto porcentaje de servicios operativos durante la huelga general de ferroviarios se interpreta como un esfuerzo por ofrecer estabilidad y continuidad, valores muy apreciados por los clientes habituales del tren.

La situación también refleja la complejidad de la gestión ferroviaria en España, con múltiples actores involucrados y una infraestructura que requiere constantes inversiones y trabajos de mantenimiento.
La coincidencia de la huelga general de ferroviarios con obras en determinadas líneas evidencia la fragilidad del sistema cuando confluyen varios factores adversos.
Para muchos analistas, este episodio será un termómetro para medir la capacidad de las operadoras de responder ante escenarios de tensión laboral sin perder la confianza del público.
En el caso de OUIGO, la combinación de información anticipada, opciones flexibles para los viajeros y un volumen significativo de trenes en circulación marca una diferencia respecto a otras convocatorias de huelga general de ferroviarios vividas en el pasado.
Un escenario que vuelve a tensionar la alta velocidad
La huelga general de ferroviarios de febrero de 2026 no es un hecho aislado, sino un nuevo capítulo en una relación históricamente compleja entre trabajadores, administraciones y empresas del sector. Cada convocatoria reabre el debate sobre salarios, condiciones laborales y el modelo de transporte ferroviario que necesita el país a medio y largo plazo.
Mientras tanto, los viajeros afrontan estos días con cautela, pendientes de correos electrónicos y avisos, y planificando con mayor margen sus desplazamientos. La recomendación general es clara: comprobar el estado del tren antes de viajar y valorar alternativas si el trayecto se ve afectado por la huelga general de ferroviarios.
En definitiva, el impacto de esta huelga se dejará sentir durante varios días, pero también servirá para evaluar la resiliencia del sistema ferroviario y la capacidad de las operadoras para mantener el servicio en circunstancias adversas. OUIGO, con un 73% de servicios mínimos, afronta este reto intentando equilibrar derechos laborales y necesidades de movilidad, en un contexto donde cada decisión cuenta para preservar la confianza del viajero.
